Yoga Pura Vida: Cambiando el mundo desde África

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“El aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo”, dice un proverbio chino con el que suele graficarse el impredecible funcionamiento del universo. Por ejemplo: un porteño apenas salido de su adolescencia decide cambiar su residencia debido a la situación política del país. Primero se instala en España y después, ¡en Tanzania! Allí inicia un movimiento cuya misión es "servir, amar y dar difundiendo el estilo de vida del yoga como una herramienta para el autodescubrimiento y el auto-empoderamiento”. El movimiento se llama Yoga Pura Vida y hoy está presente en Uganda, Malawi, Kenya, Rwanda y Tanzania. Y sigue creciendo.

Entre un punto y otro de esta historia de más de 30 años suceden varios hechos… tal vez la misma cantidad que se necesita para que el batir de alas de una mariposa en Sri Lanka produzca un huracán en Nueva York. No podemos saberlo. Lo que sí confirma la historia de Marcelo Alejandro Gomez, hoy Sannyasin Dharmajyoti, de la Tradición Satyananda Yoga, es que seguir el camino del corazón es un poderoso agente transformador de la realidad.

Aquí resumimos la experiencia que Dharmajyoti compartió con Revista Atmabhava y que en vísperas del Día Internacional del Yoga enriqueció con anécdotas y fotos durante un ciclo de encuentros virtuales iniciado en estos tiempos de pandemia para conectar a practicantes de Satyanananda Yoga de distintos lugares del mundo.

Puntos destacados de la entrevista y la videoconferencia

Misión de Yoga Pura Vida

Nuestra misión es ‘servir, amar y dar’ difundiendo el estilo de vida yóguica como una herramienta para el autodescubrimiento y el auto-empoderamiento, elevando y fortaleciendo a la sociedad; ayudando a aumentar la conciencia global a través de las prácticas y la filosofía del yoga antiguo, así como la aplicación de actividades holísticas, artísticas, profesionales, académicas, ambientales y sostenibles.

Cambiar el futuro

rondaYoga Pura Vida” comparte con niños, adolescentes, jóvenes y adultos en África el conocimiento para experimentar el estilo de vida del yoga y sus beneficios, formando maestros de yoga para niños y capacitándolos para vivir el estilo de vida yóguica.

Para esto organizamos cursos, talleres, clases y otros eventos sociales y culturales que empoderan a comunidades e individuos. Conectamos a profesores de yoga, instituciones, organizaciones, empresarios, terapeutas holísticos, artistas, profesionales, académicos y amantes del yoga que desean contribuir compartiendo sus conocimientos, habilidades, fortalezas, sabiduría y materiales con aquellos que pueden beneficiarse de sus enseñanzas y apoyo.

Nuestra propuesta es inspirar a vivir el estilo de vida yóguica a gente de todas las edades para que puedan recibir y experimentar sus múltiples beneficios: paz, gracia, conexión, salud, bienestar, calma, concentración y muchos otros; lo que eventualmente aumenta los niveles de autoconfianza, ayudándoles a la realización de sus metas individuales, familiares, sociales y profesionales.”

Dejar el nido

Me fui de Argentina en 1988. Mientras estaba haciendo el servicio militar en la época de Alfonsín recibí amenazas de muerte de mis superiores dentro del ejército. Fue la época en que hubo dos intentos de golpe de Estado. Decidí irme al terminar el servicio; a los seis días ya estaba en España. Allí viví doce años y luego viví otros diez años en Indonesia, más un par de años Pakistán. Ahora mi vida transcurre entre África y los ashrams en India de la tradición Satyananda Yoga, con algunas escapadas hacia España para ver a mi familia.

Inicios en el yoga

La primera vez que el yoga llegó a mi vida fue en Buenos Aires. Mis padres tenían una panadería y enfrente del local se instaló un ashram. Todos los días veía a los yoguis y las yoguinis en geru, cantando el Hare Krishn,a Hare Rama por el barrio. Luego en Mallorca también conocí a gente que estaba involucrada con el yoga. Pero en realidad empecé a practicar y profundizar al llegar a Bali.

Hace 19 años llegaron a mis manos dos libros sobre yoga: uno era de Baron Baptiste sobre power yoga, y el otro era un libro muy pequeñito de Swami Sivananda. Este fue el que me resonó y gracias a él decidí empezar a practicar por mi cuenta, sin ningún tipo de ayuda. Lo que iba viendo en el libro me resonaba, hacía la práctica y me resultaba como que si lo hubiera estado haciendo desde mucho tiempo atrás.

Desde la niñez estuve involucrado en el mundo de las artes marciales y en la adolescencia se sumó el fitness. Estas actividades psicofísicas estuvieron presentes en mi vida desde que tenía siete u ocho años.

La profundización y sus efectos: nacimiento de Yoga Pura Vida

Hace unos 18 años aproximadamente, profundicé mucho más en la práctica y la vida yóguica, dedicándole de seis a ocho horas cada día. Luego, hace unos diez años atrás, decidí dejar todo para tratar de desarrollar algún proyecto social que estuviera relacionado con las prácticas y la filosofía de vida yóguica.

Entonces, en el 2011 me surge esta historia en la cabeza, de crear algo para poder ayudar a la gente a autotransformarse como me pasó a mí a través de las prácticas y el entendimiento yóguico sobre cómo se debe vivir de manera apropiada.

Tanzania schoolEn el 2012 surgió el nombre de lo que iba a ser este movimiento, Yoga Pura Vida. Durante 2013, después de haber dirigido varios talleres de yoga en diferentes países de África y ver que no participaban africanos de raza negra, pude ver con claridad la falta de intención de los pocos profesores de yoga que había en este continente de compartir este conocimiento con aquellos que no pueden pagar. Entonces surgió la oportunidad de empezar a enseñar yoga en un pueblito llamado Kikokwe, en Tanzania, donde aún viven menos de 700 habitantes. En ese momento no había ni agua corriente ni luz en el pueblo y nunca habían escuchado nada sobre qué era el yoga. Después de una reunión con algunos residentes para intentar explicar qué tipo de experiencia iban a tener, empecé a enseñar, y el resultado fue excelente desde la primera clase. A los participantes les gustaba mucho lo que sentían durante y después de las prácticas. Sentían cómo podían disolver el estrés de la vida tan dura que llevan día a día. A las dos semanas, un domingo, organice una clase para niños, en la que participaron casi cuarenta pequeños. Y al cabo de cuatro semanas tenía casi ochenta niños que venían los domingos para practicar yoga, cantar y bailar. La situación a veces me desbordaba un poco, pero era una experiencia buenísima porque ellos se divertían mucho y a sus padres les hacía felices saber que sus hijos disfrutaban de esta nueva actividad en el pueblo, así que era una situación en la que todos salíamos beneficiados. Pude empezar a observar con claridad que la capacidad de atención de los pequeños era muy superior a lo que los libros de psicología describen. En una sociedad tan empobrecida, donde los pequeños no tienen distracciones como sucede en lugares de occidente (teléfonos, tablets, tele, juguetes, calles llenas de cosas estáticas y en movimiento en todos los colores y formas, etc). Mi experiencia me ha hecho ver que la capacidad de concentración no es una regla matemática, sino que está completamente ligada a muchos más factores personales, familiares, sociales y culturales que influencian al niño más allá de su edad.

A partir de ahí surgió la idea de enfocar toda mi energía en propagar el conocimiento yóguico hacia los más pequeños. Jamás pensé que iba a estar dedicándome a esta altura de mi vida a ayudar a formar profesores de yoga para niños.

Crecimiento

Los primeros tres años estuve viviendo allí de una manera muy simple, en una plataforma pequeña construida encima de un árbol. Me quedaba en Tanzania por medio año porque siempre entré con visa de turista y no se puede estar dentro del país más de seis meses al año.

La mayoría de los alumnos tomaba clases tres o cuatro veces por semana. Al mismo tiempo, empecé a entrenar a tres chicos unas cinco horas al día los siete días de la semana y cuando me iba, los otros seis meses seguían entrenando por su propia cuenta. A los tres años estos chicos ya vivían llevaban un estilo de vida yóguico, así que decidí alquilar una casa en Arusha, una ciudad importante de Tanzania y llevé a dos de estos 3 chicos allí, donde les ayudé a buscar trabajo como profesores de yoga. Así, en un año ya estaban trabajando y sosteniéndose a sí mismos. En ese mismo año, 2015, decidí organizar el primer entrenamiento de yoga para formar profesores y profesoras de yoga para niños. Una mujer entrenada por Swami Vedantananada vino para ayudarme a hacer el entrenamiento. Resultó fantástico, las primeras catorce semillas se plantaban para generar el cambio social. Al poco tiempo había profesores enseñando yoga en varias escuelas primarias y secundarias en diferentes lugares del país. También se empezaron a dar clases en muchos otros lugares: Orfanatos, ONGs y clases gratuitas en cualquier rincón donde nos dejaran un espacio para poder enseñar.

Pura Vida 01 07 webLuego en el 2017, con la participación de Gangadhara Saraswati, del Satyananda Yoga Center do Brasil, facilitamos el segundo entrenamiento en Tanzania y formamos a 26 profesores más. Participaron estudiantes de otros países africanos haciendo que el proyecto se expanda de una manera exponencial. Ese año el impacto fue tan positivo que el ministro de Cultura, Artes y Deporte de Tanzania, Sr Harrison Mwakyembe, me pidió de organizar la manera de llevar el yoga dentro de todas las escuelas del país, meta que todavía no ha sido cumplida ya que hace falta un capital financiero y humano muy superior a la capacidad actual de Yoga Pura Vida, proyecto financiado enteramente con el fruto de mi trabajo particular. (Nota de la revista: Conocé la campaña de donación de fondos para apoyar a Yoga Pura Vida)

En total, hoy hay 40 profesores formados. Casi todos están ejerciendo como profesores de yoga, al menos 37 o 38 lo están haciendo. Estamos llegando a muchas comunidades de Tanzania, Kenia, Ruanda y Uganda y en Malawi tenemos a un residente del campo de refugiados Dzaleka dando clases en varias escuelas, iglesias y otros rincones del campo que le dejan acceder.

 

 

“La historia más inspiradora que vi en mi vida”

La historia de este chico residente del campo de refugiados Dzaleka, que da clases en varias escuelas, iglesias y otros rincones del campo, es la más inspiradora que he visto en mi vida. Él y otros seis chicos y chicas más del mismo campo fueron entrenados por una alumna mía durante dos años previos al entrenamiento de Tanzania. La intención era que todos ellos participaran en la formación que íbamos a dar en el 2015. Pero la documentación que obtuvieron no fue apropiada así que solo uno de ellos decidió arriesgarse para viajar hasta Tanzania para ser formado como profesor de yoga para niños.

Su nombre es Donatien Fundi Fire. Nacido en el Congo, a los once años, volviendo a su casa de la escuela junto con su hermanito de cinco años, vio al llegar a la aldea que la gente corría en todas las direcciones así que corrió hasta llegar a su casa. Al entrar vio que había sangre por todos lados. Cogió a su hermano y empezó a correr él también sin saber a dónde ir. Para hacer la historia corta, les resumo que estuvo cinco años errando de un lado al otro con su hermano dentro del Congo, pasando todo tipo de calamidades hasta llegar a la frontera con Malawi. Luego, al cruzar la frontera pudo entrar al campo de refugiados Dzaleka, donde vive hasta el día de hoy.

Grupo de alumnos de DonatienNunca más supo de sus familiares. Estuvo viviendo en el campo durante ocho años sin salir a ningún lado, pero decidió salir para asistir a este entrenamiento. Salió del campo sin el permiso adecuado y tomó un autobús hacia la frontera con Malawi. Durante el camino pensaba que podía terminar en la cárcel de Tanzania o de Malaui. Más de una vez pensó en bajar del autobús y regresar al campo de refugiados, pero sabía que si hacía eso se sentiría un perdedor durante toda su vida. Su intención de aprender yoga para poder volver al campo y compartir con los niños este conocimiento era tan pura y fuerte que no se detuvo. Se presentó en la frontera con los papeles que había conseguido y le dijeron, tal cual lo previsto, que no servían, que tenía que regresar en forma urgente al campo de refugiados. Donatien no se rindió y decidió buscar un paso para poder llegar a pie a Tanzania. Caminó unos kilómetros hasta llegar a un río fronterizo. Como se ve en muchas películas, cruzó el río caminando con su equipaje en la cabeza. Luego de muchas horas y dificultades pudo subir a un autobús para que lo llevara hasta Dar Es Salaam, la ciudad donde se iba a dar el entrenamiento. Donatien fue el primero de todos los participantes en llegar esa mañana. La sonrisa que tenía expresaba una felicidad profunda. Le vi bajar de un coche y llegar si nada, ni un bolso ni una maleta. Al llegar a la ciudad y bajar del autobús se dio cuenta de que le habían robado todo su equipaje; solo le quedaba lo puesto. Le pregunté cómo es que estaba tan feliz con la experiencia que acababa de tener, y ahí me conto esta historia con muchos más detalles que lo que yo les he contado ahora mismo; con su historia se podría escribir una libro muy inspirador. A los cinco días le dije que junto con otros amigos podíamos ayudarlo a establecerse en Tanzania, para empezar una nueva vida y no tener que volver al campo de refugiados. De ese modo no tendría que volver a arriesgarse para cruzar otra vez la frontera de manera ilegal. Su respuesta fue clara, simple y directa: “Dharmajyoti, he venido aquí a aprender este conocimiento que considero tan importante para llevárselo a los niños que viven en el campo. Me arriesgué a terminar en la cárcel, y todavía me puede pasar a la vuelta; muchas gracias, pero vuelvo al campo para llevar lo que estoy aprendiendo y poder seguir ayudando a todos los que estamos allí”. Él tenía veinticuatro años en ese momento. Al terminar el curso volvió a Malawi. Tardó tres días en poder cruzar la frontera. Se enfrentó otra vez a situaciones peligrosas para poder volver al campo. Desde entonces, hace una labor increíble. Recuerdo que un día durante el entrenamiento me dijo: “Al volver al campo me encontré con gente de la tribu que asesinó a los de mi aldea y mi tribu. Pensé: voy a tener que estar aquí y vivir con ellos por mucho tiempo. Puedo elegir odiarlos para siempre o perdonarlos y seguir con mi vida en paz, e intentar construir un futuro mejor para todos”. Me dijo: “Me di cuenta de que ellos también actuaron movidos por las circunstancias, que todos fuimos manipulados para pelear entre nosotros y todavía sigue habiendo el mismo problema en mi país”. Donatien es uno de mis grandes maestros, es una gran fuente de inspiración para seguir trabajando duro y con mucha ilusión en este proyecto.

Movimiento sin fronteras

El proyecto se va expandiendo. La idea es que llegue de costa a costa del continente africano. Y al mismo tiempo empezar a desarrollar proyectos en otros países. Argentina y España son los primeros lugares donde probablemente se pueda empezar a desarrollar algún proyecto. Mi intención es poder ayudar a que la gente se inspire para que hagan proyectos sociales en otros países (Nota de la revista: En relación a esto último, el sábado 4 de julio de 2020, Dharmajyoti dará una charla por videoconferencia por Zoom: ID 534 341 0978 – contraseña 210183, a las 18, hora argentina).

 

En realidad, Yoga Pura Vida es un movimiento que no tiene fronteras continentales. Estoy enfocado en África porque allí empezó el proyecto y es un continente en el que el conocimiento yóguico no había impactado de una manera profunda hasta ahora; en los otros continentes la gente ya sabe de qué se trata el yoga. En África todavía queda mucho trabajo para hacer.

Yo diría que hoy por hoy, contando a los niños, el estilo de yoga que más se practica en África está inspirado en la tradición Satyananda Yoga. Entre los adultos probablemente sea el power yoga, ya que entró como entra la coca-cola en todo el mundo, traído por los norteamericanos pero si seguimos trabajando como hasta ahora, en un futuro muy cercano, la población africana tendrá líderes en todos los campos sociales que han sido influenciados por la energía positiva de esta tradición yóguica.

refugee camp DzalekaSustentabilidad y estilo de vida yóguico

Durante todos estos años y hasta hace unos meses atrás, todos estos proyectos los he financiado personalmente con mi trabajo. Como profesor de yoga tengo la oportunidad de dar talleres en muchos países y lugares diferentes. Con el dinero que recaudo me mantengo, es muy poco lo que necesito para vivir. Mi familia y varias personas que he conocido en este último periodo de mi vida me ayudan muchos meses al año con techo y comida, me conocen porque hace años que hago esta labor. Así que puedo enfocar mis recursos financieros y mi energía en desarrollar las actividades que realizo en África.

Todo el dinero que voy generando lo destino a financiar proyectos para poder seguir formando profesores y profesoras de yoga para niños. Además de estos entrenamientos organizo charlas, clases y talleres para que puedan profundizar su entendimiento y experiencia sobre el yoga.

Yoga Pura Vida realiza la labor de brindar las herramientas para vivir un estilo de vida yóguico que permita vivir mejor en el presente y poder lograr un mejor porvenir. Para esto, la plataforma principal es enseñarles yoga a los niños, ya que construirán el futuro. Estos chicos entienden de manera natural cómo se vive de manera yóguica, cómo intentamos tratar de transformar el mundo con nuestro propio ejemplo, de a poquito, paso a paso; y entienden que no se trata de algo religioso o una cultura meramente física, como otros estilos de yoga que ven por ahí. Y todo esto, claro, es algo muy positivo para la sociedad africana de hoy y del mañana.

Próximo objetivo

Para el mes de octubre, si no hay problemas con el Covid19, hemos organizado el tercer entrenamiento de yoga para niños en Uganda, para formar aproximadamente unos 30 nuevos profesores y profesoras. Ya hay participantes apuntados de Etiopía, Zambia, Kenia, Ruanda, Sierra Leona, Botswana y Uganda. Entre nuestros participantes hay un chico que es residente en el campo de refugiados Nakivale, nuestra intención es seguir introduciendo el yoga dentro de campos de refugiados en los países donde estamos presentes.

Nuestro próximo gran objetivo es capacitar y certificar a 30 Maestros de Yoga para niños. Actualmente, ya hay unos 26 candidatos esperando ser entrenados. La capacitación tendrá lugar del 19 al 25 de octubre de 2020 en Uganda. También estamos intentando organizar para Noviembre otro entrenamiento en Sierra Leona.

Futuro cercano

Después de los entrenamientos de Uganda y Sierra Leona vamos a organizar otros en Kenia, Etiopía y Sudáfrica y lo más importante es que ya se está creando la base para que en un futuro próximo estén creadas las condiciones para establecer un ashram en África, que tendrá la misión de unir y coordinar todos los proyectos de Yoga Pura Vida y servir como lugar de experimentación donde la gente puede ir a aprender a vivir la vida yóguica en todas sus dimensiones

Campana YPVCampaña de recaudación de fondos

Hemos organizado una campaña de crowdfunding para recaudar fondos y ofrecer diferentes tipos de becas a los alumnos con dificultades financieras. Los fondos se utilizarán para cubrir la organización logística de la capacitación. Desde ya, apreciamos mucho el apoyo de todos, ya sea con fondos como colaborando en la difusión del evento y la campaña para una mayor participación en esta iniciativa humanitaria.

 

Próxima cita

Hasta aquí, lo que fueron las charlas de Dharmajyoti con Revista Atmabhava y con los participantes de la videoconferencia realizada por Zoom. Inspiradoras, sin lugar a dudas.

La invitación está abierta para todos los interesados en participar de la nueva charla que Dharmajyoti dará por Zoom. El tema será cómo organizar proyectos sociales en otros países. La cita es el sábado 4 de julio de 2020, en esta sala de Zoom: ID 534 341 0978 – contraseña 210183; a las 18, hora argentina.

 

Contacto

Para mayor información sobre Yoga Pura Vida o para contactar a Sn. Dharmajyoti, estos son los canales de contacto:

  • Sitio Web: www.yogapuravida.org
  • Facebook: www.facebook.com/YOGA-PURA-VIDA-465694793631183/
  • Email: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.